Blog del Narco

"Lo mataste con la misma arma con la que te secuestro", Víctima en Argentina pide perdón a la madre del delincuente que lo agredió y que asesinó

No solo en México ocurren casos ridículos en donde las víctimas terminan pidiendo perdón a los agresores o a los familiares de los agresores.

En Argentina Hugo Gorvalán víctima de agresion tuvo que pedir perdon a la madre de, Daniel Cejas, ocurrida en el mes de febrero del año 2016, el sujeto que entró a su domicilio con un arma de fuego y que lo agredió, cuando Hugo se defendía, en un momento determinado disparó contra Cejas quien perdió la vida.

Hace solo unos días se llevó a cabo la audiencia en donde Hugo Gorvalán, pidió perdón a la madre de su agresorDaniel Cejas

“Le quiero pedir disculpas a usted, porque yo sé que usted es la madre, y usted sabe, usted me conoce a mi. Yo la conozco. Sepa que yo nunca lo quise matar a su hijo. Y usted sabe, también sabe usted, que yo en el barrio, hasta con ustedes, he sido buena persona. No me voy a hacer quedar como buena persona, pero usted sabe lo que yo soy como persona. Y le pido disculpas porque yo no lo quise matar a su hijo. Si él no hubiese entrado en mi casa, yo no lo iba a matar, porque yo no soy ese tipo”.

La mujer desde su silla entre el público le respondió a viva voz: “Y lo mataste con la misma arma que mi hijo te secuestro”.
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En relación a Daniel CotaCejas reconstruyó el episodio previo en el que agredió a su hijo Sebastián. “Lo pateó, le pegó a Seba, y era un tipo que estaba acostumbrado a esa situación, si yo hubiese querido matarlo, tenía un cuchillo sobre la mesa, abajo de la planta, y en ningún momento tenía que agarrar la cintura”, expresó sobre el momento en que irrumpió el muchacho en la casa.

Gorvalán declaró que Cejas irrumpió empuñando un arma de fuego y el riesgo que corrieron los moradores de la vivienda ante este sujeto con “el fierro”. En ese momento comenzó el peligro ante la posibilidad que gatillara el arma “me daban la cabeza a mí, o le daban la cabeza a mi hijo, a mi mujer, a las nenas, o sea que yo no tuve intención de matar, pero él estaba tan sacado, tan ensañado, porque él estaba acostumbrado a matar, él estaba acostumbrado a tirar, porque estamos hablando de un tipo, si le tira, si es capaz de tirarle a la policía, entonces creo que también es capaz de tirarle a una persona común”.

Tras irrumpir el sujeto exaltado “trataba de meterse para adentro, nos pateó todo, puteaba, decía, puta, hija de puta, y reiteraba frases insultantes como negro puto”, reconstruyó textual.

El padre de los muchachos intimidados por este sujeto enfrentó al agresor y se trenzaron en lucha. En un momento, forcejeábamos, nos cagamos a trompadas, y él me daba con la culata del arma que empuñaba. Me pegó por los brazos, me dio ganas de atacar, me pegaba, y jalaba del gatillo para que saliera la bala. Yo no sé si el arma estaba cargada. Él quería matar a mi hijo Sebastián, porque él buscaba todo el tiempo a Sebastián”.

La irrupción violenta e intempestiva le impidió a Gorvalán tratar de mantener un diálogo e intermediar en el conflicto a través de una conversación. Él se metió para adentro, porque él buscaba todo el tiempo a Sebastián para matarlo, porque él quería matar a Sebastián, el objetivo era ir a matarlo a Sebastián, de hecho cuando él entra y estábamos todos reunidos sentados alrededor de la mesa. Estábamos asustados, porque Cota pasaba, me había dicho mi hermana, que la había visto pasar varias veces en actitud intimidante.

Al encontrar a Sebastián, el hijo de Hugo “Mozo” Gorvalán se le avalanzó sobre el muchacho. Lo redujo e intentó pegarle patadas, pero intervino el padre. “Yo me tiro encima de él, me acuerdo que le pegué con una silla de plástico. Le tiré, lo agarré a trompadas, y yo tenía el cuchillo en la mesa. Si hubiera tenido intención de matarlo lo hubiera hecho porque se de manipular armas blancas al ser carnicero. Y él buscaba meterse siempre para adentro. Y me agarró a trompadas, de momento me tenía los pelos. Me dio un culatazo. Me pegaba en la cara y nos caímos y seguimos a las trompadas. Y en un momento hasta me salió decirle ¡Andáte loco! ¡Andate! En ese momento se me metió a mí a mi casa con un arma en la mano. Yo me asusté. Cualquier persona se asusta en un momento de esos. Cota me traía, metiéndome para adentro, yo piso, me caigo y yo lo agarro al borde y me lo traigo conmigo. Él logró arrinconarme contra una pared y me pegó varios culatazos. Seguimos a las trompadas. Logré reducirlo, pero me atacó con varios golpes con la culata del revólver”, detalló al tiempo que le pidió a los jueces que hagan una visita in situ de la casa para reconstruir lo sucedido con precisión.

“Cota no estaba en su cabal. Cota o estaría drogado, mamado. Porque el mismo Morales, ayer, me dijo que había andado amanecido toda la noche ahí. Fue cuando se encontraron con mi hijo. O sea, el mismo Morales, ayer, me dijo acá que Cota había andado con él amanecido, peleando con mi hijo Sebastián, en una esquina. Me dijo eso. Y yo lo vi. Y no estaba bien, Cota. No estaba en su cabal. Para mí estaría muy drogado o muy tomado. No estaba bien”, comentó.

“Cota era más grande que yo. Físicamente era más grande, más alto que yo. Y no le pude sacar el fierro mientras seguíamos agrediéndonos”, recordó con precisión.

En el momento en que logró quitarse a Cejas de encima es cuando el hijo le alcanzó el arma de fuego. “Ya estaba todo fuera de control. Yo ya estaba fuera de control. Yo ya no podía ver. Yo especulaba. Y la posibilidad de estar acá. Me revivió ese momento. Porque yo los vi como lloraban. Gritaban las nenas de mi hermana. Mis sobrinos. Todos. Entonces se me hizo revivir las peores situaciones que podían pasar si este sujeto agredía a algún integrante de mi familia. Cuando me alcanzaron el arma intenté darle un culatazo, pero me salió un tiro”.

La lucha cuerpo a cuerpo y un arma en el medio que se disparó y cada uno de los contrincantes tratando de derribar a su rival fue muy intenso en fracciones de segundos donde se produjo un disparo y seguidamente otro estruendo de un proyectil. Daniel Cejas salió corriendo malherido por dos balazos a corta distancia. El baleado se fue con el amigo montados a la moto. “Salí atrás de él.

Me pongo en la punta de la casa. Porque Cota estaba armado. Yo salgo corriendo. Hasta la esquina de la casa. Me respaldo contra la casa. Yo veo que él me ve. Y se da vuelta. Y me hace con la mano así. Cuando él se da vuelta. No voy. Yo le tiré. Le tiré. Y miré para atrás. Le tiré a la cara. A Juan Cruz. Morales que estaba en la moto. Y me vuelve a tirar Cota. Me vuelve a apuntar y me hace así. Y yo le tiré desde una distancia de diez metros con un pistolón antiguo cuyos perdigones impactaron en distintas partes de su cuerpo”.

“Yo nunca negué que le pegué dos tiros. Eso nunca lo negué. No lo voy a negar porque es verdad. Yo sí le pegué dos tiros, pero no tuve la intención de matar. Yo no tuve la intención de matar. Yo nunca maté a nadie. Yo no vivo de esa forma. Yo a Cota hasta lo he ayudado”, enfatizó Gorvalán en su declaración.
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