Una niña migrante de 10 años de edad fue levantada en Tamaulipas junto con otras 17 personas, entre ellas su madre y hermanos, al momento de que acudían a una cita para pedir asilo a Estados Unidos. Los Gatilleros desnudaron a las víctimas, las obligaron a entregar el dinero que tenían y terminaron matando a uno de los retenidos.
La mujer y sus hijas fueron llevadas a una casa de seguridad, donde presenciaron la tortura a dos hombres, “un gordo y un flaco”, según describió una de las niñas.
“Había unos señores y nosotros estábamos sentados allí viendo (…) los amarraron y dejaron dentro de un cuarto, los acostaron en el piso y con una pistola grande les apuntaron en el ojo y a uno gordito le dieron un disparo en el ojo”, relató entre balbuceos la niña.
“Era uno gordo y uno flaco, el flaco se quedó y el gordo lo mataron y le mocharon los dedos y las manos”.
Entre los secuestrados estaban sus hermanos y su madre, que desde Tijuana viajaron a esta frontera para ir al aeropuerto de Matamoros con las autoridades estadunidenses de migración, en virtud de que solicitan asilo humanitario.
Recordemos que matamoros es Territorio de la facción Grupo Escorpión del Cártel del Golfo (CDG), el líder de esta facción es José Alberto García Vilano, conocido como La Kena o Ciclón 19.
Con sólo una década de vida, presenció brutales acciones de tortura.
“Le mocharon las manos, los pies, yo tenía miedo, pero se me salían las lágrimas”, platicó sobre la experiencia que atestiguó.
Y añadió:
“Vino un señor y me jaló la calceta, luego se la llevó y me dijo que me la iba a devolver, y me dio otra calceta, y se la puso a un señor en la boca, para que no gritara”.
Cada uno de los retenidos fueron desvestidos y obligados a dar todo el dinero que tuvieran. Los liberaron tras haber pagado cerca de 50 mil dólares.
Una de las víctimas detalló que uno de los secuestrados fue asesinado frente a niños por no haber podido pedir dinero de rescate.
“De hecho mataron a uno, a un muchacho, empezaron primero a extorsionarlo y dijeron que lo iban a empezar a cortar por pedacitos y después se lo iban a llevar a cocinar, así dijeron, porque su familia no había pagado, había sangre ahí, sangre, y ya después lo limpiaron todo ahí, pero enfrente de los niños hacían eso”, narró la menor sobre el homicidio.
Albert Rivera, director del albergue de migrantes “Ágape”, contó que ahora estas personas sufren trabas en sus trámites humanitarios debido a que autoridades del Instituto Nacional de Migración (INM) les niegan entrada al cruce fronterizo de Matamoros, a pesar de que los homólogos de Estados Unidos ya han dado su permiso.
“El supervisor de migración de Estados Unidos dijo: ‘Está bien que entren’. Pero el que no los deja entrar es migración mexicana”, dijo Rivera.
Con información de Proceso